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Terra
La Coctelera

Un final y dos comienzos

Varias cosas. Tannhauser cierra las puertas, esta vez parece que definitivamente. También hace lo propio el resto de páginas que directamente dependían del aporte intelectual del gran Javier Iglesias Plaza, el tipo más reflexivo y lúcido de cuantos se atrevían a poblar ésta facción de la blogosfera demasiada veces saboteada por la insinceridad, a saber: DeMentes (de cuya desaparición me siento más que culpable), VideoArena y VideoArena Pocket Edition . Escritor de nobles aptitudes, en realidad, poseedor de un potencial inabarcable, su ausencia dejará un hueco insuplantable. Esperemos y así lo deseo, que tenga la suerte que merece en cuantos proyectos consiga iniciar en el futuro. Desde aquí seguiremos sus pasos expectantes, naturalmente.

Unos se van y otros empiezan. Uno de vosotros, lectores habituales de estas páginas, se ha atrevido a fundar un nuevo blog de título sugestivo, "El Zoom Erótico" , y propuesta transgresora: el único blog donde el cortometraje "siempre será tratado como un trabajo profesional". Hace un par de semanas me pidió algún consejo para diseñar el logo de su weblog y, a cambio, hete aquí, me ha regalado esas letras de ascendencia ejemplar que no puedo por más sino agradecer, también públicamente, con el respeto y aprecio que semejantes lisonjas me merecen. Mi ego, no puedo ocultarlo, se siente igualmente satisfecho... Suerte en tu original propuesta, caballero.

Por cierto, aún no os he hablado de Cuatro , el tercer canal generalista de índole nacional que se ubica en nuestro país. De momento, un avance: los primeros veinte minutos de Noche Hache son, ciertamente, jocosos.

HDC: El Rey de la Selva

Esperemos que el bueno de Jackson consiga hacerte justicia)

Suenan tambores de reclamo en un horizonte preñado de teas que arden al abrigo de una empalizada donde creen permanecer a salvo de mi figura. Y frente a sus hogueras de miedo, un puñado de vírgenes tiemblan esperando que un rugido las libere de unas ataduras a las que las condena la comunidad que mañana mismo comenzará a llorarlas, y a la que, sin embargo, salvan manteniendo otro año más una tradición secular de aires supersticiosos. Piensan, dominados por el terror, que pueden permanecer guarecidos de un Dios que ellos creen impiadoso; sin embargo, yo no soy un Dios sino un animal, más que eso: necesito amar. Y ellas no son sino un juguete en las manos de un monstruo incapaz de comprender su naturaleza y condición; un monstruo, digo, ¡un monstruo...!

Pero todo cambia con la presencia de ella: una hembra blanca con el pelo bañado en oro acompañada de otros tipos de andares altivos y pose arrogante. No tarda en convertirse en mi obsesión y los otros lo saben. Por un lado, la deseo. Por otro: los temo. Pero no me importa. Los ojos de la hembra son un regalo del cielo en esta selva necesitada durante tantos años de alguien que alterara sus normas prehistóricas. En mi mano ya no es un juguete sino algo más. Lo sé. Algo más. Y ella muestra en su rostro el gesto de quien creyéndose herida todavía se niega a renunciar a su condición de bella dama, de hembra seductora e irresistible.

***

No sé lo que ha pasado. Me he quedado dormido y hoy mi cuerpo yace postrado en el interior de un receptáculo en el que me cuesta respirar. Me mareo. Tengo que despertar de esta pesadilla que me cubre de pescado y desasosiego, que oprime mis pulmones y ahoga mi anhelo de estar con ella... otra vez.

Ya no son antorchas sino luces de una naturaleza que no percibo las que prenden frente a mi rostro. No sé donde estoy ni qué es lo que vitorean aquellos que esperan tras las cortinas. Cuando se abren, una ingente cantidad de pequeños monos de tez blanca expresan su temor con un repentino silencio. Pero atado en esta plataforma gigantesca, ahora soy yo el que les tiene miedo. Pero el miedo puede vencerse. Siempre ha sido así. De repente, echo de menos la isla que me vio nacer, la libertad, rodeado de estos seres que asisten a un espectáculo que, os aseguro, no olvidarán jamás. Por lo pronto, me deshago del primer cordaje. Y grito porque no tengo otra manera de demostrar mi hostilidad contra aquellos que financiaron mi secuestro.

Huyo sin saber adónde. Destruiría su poblado si consiguiera ver, al menos, su final. Pero su frontera se rebela inalcanzable. Si tuvieran hechiceros podría negociar una rendición, quizás mi exilio. Pero no tiene hechiceros y no dejan de perseguirme. Y mi único propósito sigue siendo regresar a casa.

Exhausto pero todavía íntegro, he conseguido alcanzar un refugio cerca del cielo.

***

Ella. Otra vez.... Otra vez en mis manos. Y no tiene miedo. Si pudiera convertirme en uno de ellos lograría escabullirme entre una multitud que asiste, curiosa, al linchamiento de la bestia que todos ven y que únicamente yo siento, pero solo soy un animal enamorado que teme que puedan hacer daño a aquella a la que una vez deseé. Su hermoso y pequeño semblante corre peligro junto a mí, así que lo pongo a buen recaudo y me entrego a mi destino en esta cima sin salida en este día maldito en el que nunca debí haber despertado. Entonces algunos de ellos comienzan a revolotear a mi alrededor, insensatos. Son abejas gigantes que escupen aguijones contra un pecho derrotado por el desconcierto.

Ahora yazgo inconsciente en el suelo de una jungla de cristales y asfalto. Y mi corazón muere lentamente, lentamente...

DDC: Versiones

Productor's Cut: Argucia a modo de parapeto que define a una película tal y como la quiso aquel que la financia. Si tiene éxito le suelen salir muchos padres, uno de ellos, el propio director... Entonces se llama Final's Cut. Si no lo tiene, aparece en escena el señor Alan Smithee...

Alan Smithee (o Thomas Lee)
. Pseudónimo de aires reparadores que devuelve el honor perdido de un director obligado por el productor a montar una película que difiere sobremanera sobre el objetivo creativo inicialmente previsto. Las malas lenguas dicen, exagerando, que la mayoría de las películas del Hollywood actual las "hace" Alan Smithee y las "firma" el Director de turno...

Director's Cut: La película tal y como el departamento de marketing dice que quiso haberla hecho el Director. A veces, incluso el Director en cuestión está de acuerdo con esta afirmación, sobretodo cuando le proponen parte de los beneficios del nuevo montaje.

Extended Version: una película a la que se le ha añadido varias secuencias que en su momento y por problemas de ritmo quedaron al margen del montaje final. No. Los cuatros finales de El retorno del Rey estrenados en los cines no responden a una Extended Version propiamente dicha; al amigo Jackson le quedó así, simplemente. Se diferencia de la anterior, Director's Cut, porque aquí, el añadido secuencial ya está planeado de antemano. Digamos que por estrictos criterios... formales (no os riáis).

Doble versión
: Propio de un cine, el de los setenta, que debía sortear la inquebrantable moral de la censura y que se caracterizaba por presentar varias versiones de una misma película en función del país en que se fuera a estrenar/explotar comercialmente. Las dobles versiones alimentaron durante años la creencia de que lo mejor se lo llevaban los europeos. Hoy día, muchas de estas cintas son objeto de búsqueda de arqueólogos cinematográficos (suponemos que para ver si era cierta aquella creencia).

Versión políticamente correcta
: Cinta adaptada a unos nuevos tiempos menos viscerales y más hipócritas. Suelen destacarse por la excelencia de unos efectos especiales diseñados, entre otras cosas, para mover los árboles del fondo al compás del viento o convertir pistolas en walkie talkies... Hasta el mejor escribano echa un borrón, ya veis.

Remastered Film: Película a la que se somete a un lavado de imagen y texturas con el fin de adaptarla a los nuevos tiempos y cines y, de paso, reservarla intacta para las nuevas generaciones. Como podéis imaginar, suele tener como objetivo un reestreno multitudinario con vistas a amortizar semejante reconstrucción arqueológica. Técnica de naturaleza homenajeadora que posibilitó, en fin, que quien esto escribe volviera a pagar los seis euros del ala por disfrutar -y de qué manera- con la nueva y ruiodosa versión de El Exorcista, uno de los mejores thrillers que uno recuerda haber visto en una sala oscura, dicho sea de paso. Sobregasto que volvería repetir, y de muy buena gana por cierto, por disfrutar del Tiburón de Spielberg en versión original. Y con un cuaderno de notas a mano.

Nostalgia: recuerdo de aires evocadores que subvenciona y financia los diferentes director's cut, extended version, remasterized film... ideados por las productoras y demás entidades afines. Los espectadores más cultivados solemos echar mano de ella bastante más a menudo de la que deberíamos al comprobar los bochornosos resultados creativos dimanantes de buena parte de la cartelera actual. Y es que ya sabéis: ya no se hacen películas como las de antes.

Claro que eso diremos dentro de veinte años respecto de las películas que se hacen ahora...

Bellas Vs. Bestias en el Writer's Cut

Recupero en la sección "Writer’s Cut" y en formato pdf uno de mis artículos más queridos: "Bellas Vs. Bestias", publicado originalmente en Octubre de 2003 en la estupenda (e ineludible) revista electrónica: Terror Universal.

Ella: exuberante pieza de coleccionista, pelirroja con padre posesivo, gitana de cabello ensortijado y sonrisa púber, rubia princesa de cuento, objeto de deseo de manzana emponzoñada...

Él: gorila de pelo en pecho secuestrado de un hábitat que lo añora, científico victoriano adicto al desdoblamiento de caracteres, jorobado guardián de Nuestra Dama, aristócrata rumano sediento de sangre, espectro devoto de la ópera...


Leer artículo completo en PDF

Críticas benevolentes

Alguien de vosotros me escribió un amable e-mail, recientemente, censurándome sobre lo que es una tangible realidad, un hecho irrefutable en el día a día de este Cronicón Cinéfilo, y es que rara vez aparece en el blog una crítica negativa.

Es cierto y no lo es, naturalmente. Sí han aparecido críticas negativas, a saber: La Pasión de Cristo ; Van Helsing y Constantine . Críticas benevolentes: Alejandro Magno , Elektra ... y alguna de cariz exagerado (también reprendidas por algunos otros). Pero la verdad es que no puede haber muchas más: a) no suelo (ni debo) perder el tiempo en escribir sobre una película que no me ha gustado (es lo bueno que tiene escribir lo que a uno le dé en gana; lo malo es que no te lo remuneran, podéis imaginarlo; b) no creo que desprestigiar el esfuerzo (aun fallido) de un tercero a base de improperios y textos despectivos tenga que ser la base ideológica de un sitio, este blog, financiado exclusivamente por la pasión cinéfila; c) pienso que es más meritorio rescatar lo que es bueno de lo que es malo, que desprestigiar lo bueno ensalzando lo que tiene de malo que suele ser definitorio de buena parte del Cine actual, por cierto, algo que todos sabemos y que, por lo tanto, no hace falta que lo repitamos continuamente y d) no en todas las películas sale Renne Zellweger.

Bien. Como veis, todo el párrafo anterior ha versado sobre una serie de conceptos subjetivos fácilmente simplificados con un "bueno" o con un "malo". Y, en realidad, todo se basa en esto. En el gusto. Esto me gusta. Esto no me gusta. Esto os gustará. Esto no. No pretendo sentar cátedra. Ni tan siquiera aconsejar. Si escribo una crítica es porque me sirve para recordar la película en el futuro. Si lo hago con un pretexto literario es porque además deseo compartir esa opinión con todos vosotros y que, si acaso, alguien pueda sentirse identificado con un párrafo evocador, con alguna de las imágenes, temas, que destaco o resalto. Nada más.

"Todo parece gustarte". Sí y no. Tengo un amplio gusto. Me gusta Carpenter y el cine musical, Fritz Lang o Ken Loach. Sigo disfrutando con cualquier película de la hexalogía galáctica y no tengo reparos en afirmar que los visionados televisivos de Solaris de Tarkovski y Dersu Uzala de Kurasawa fueron fundamentales en mi infancia. Pero eso no quiere decir que me guste todo. Por ejemplo: acabo de ver Transporter 2 y es igual de infumable que la primera. Es más, es igual de infumable que 60 segundos, A todo gas 2, Taxi 3... Una pena. Porque Bullit, A quemarropa o Harry El sucio también es cine de acción y no se parece nada a eso. ¿Qué puedo hacer? ¿Criticarlo?

No. El tiempo es oro.

Cine vampirizador

El Cine, de vez en cuando, obligado por las salidas de tiesto y la melancolía, necesita echar mano de sus referentes, actualizarlos, remozarlos, para –volviendo a los orígenes- sentirse renovado y rejuvenecido; captar, digo, la esencia de Eso que una vez lo definió. Por eso suele acudir al cine clásico y más allá de éste: a sus mitos, para dejar constancia del paso del tiempo y de cómo éste se comporta a la hora de ofrecer una nueva visión sobre un tema tan clásico como siempre fue, y ya pongo un ejemplo, el vampirismo.

No descubro nada. Si me gusta el Cine es porque una vez me interesó Lugosi, Fisher, Malone, Harrington y, naturalmente, Coppola y ese Drácula de diseño que un día cambió la concepción que hasta entonces tenía de lo que podría llegar a dar de si el espectáculo cinematográfico entendido como un Arte Total, como un arte multifacetado donde la literatura, la música, la fotografía, el teatro, la arquitectura... se fundieran entre sí dando como resultado un Todo sinérgico, subyugador, seductor, irresistible...

El Cine ejerció, sobre mí, ese poder de fascinación ineludible del que os hablo, quedando, pues, vampirizado en el acto, engolado por la demiúrgica música de Kilar, por el ritmo frenético e imparable de esa historia universal rejuvenecida por cuenta de Coppola bajos los hoscos designios del artesanazgo, esta vez sí, más embriagadores y fascinantes que nunca.

Cine y Vampirismo caminaban de la mano. Otra vez. Y esta vez para atraparme.

En fin, ayer, de manera casual, me llevé una grata sorpresa al comprobar que “El Cine Vampirizado” , uno de los primeros artículos que colgué en esta red de redes acumulaba ya la sorprendente cifra de 10.000 lecturas. Me alegra. Significa que el tema sigue vigente. También justificará, de mi parte, una sincera y mejorada revisión.

Que haga justicia, esta vez sí, a este tema tan apasionante.

The Descent: Highway to Hell

Esta vez no debo contar mucho del argumento.

Tras un prólogo de ascendencia luctuoso, un grupo de amigas aficionadas a los deportes de riesgo se reúnen en los montes apalaches para vivir una aventura de aires redentores en el interior de una gruta natural revestida de misterio(s) y espacios angostos. Una vez dentro, sumergidas en un supramundo desconocido e impreciso, descubrirán una ruta nueva que, incautas, se aprestarán a explorar ignorantes -pues sí- del terrible secreto que el subsuelo oculta en su interior.

The Descent disecciona el género humano en un brutal descenso a los infiernos donde el prometedor guionista y director británico, Neil Marshall (autor de la interesantísima y reivindicable Dog Soldiers ), introduce a un grupo de excursionistas profesionales, sometiéndola a una tensión creciente e imparable en torno a una serie de peligros derivados de una aventura de carácter espeleológico contada desde una perspectiva próxima a la ciencia ficción antropocéntrica.

Con un entramado argumental de apariencia (insisto, sólo en apariencia) previsible (más y cuando no tardan en advertirse ciertas reminiscencias al tríptico Deliverance, La Presa, Depredador que tanto debieron gustar al director de Dog Soldiers), la película comienza a recrearse en episodios de suspense, enfrentando a las protagonistas a varias situaciones extremas que, en último término, las pondrá de bruces frente a sus propios demonios internos. En este sentido, lo que en principio parece una película de terror convencional se va transformando en una historia de cariz reparador (las protagonistas se sumerjan en el interior de la tierra para bucear en busca de sus raíces), donde llegan a cristalizarse viejos temores, recelos, dudas, vínculos afectivos, expiaciones, deudas morales, temores... que atañen a las protagonistas y a sus relaciones sobre un escenario abiertamente hostil, de aspecto sobrenatural y tenebroso. Desde este punto de vista, The Descent de Neil Marshall se va a entender como una fábula antropológica desde la que extraer conclusiones definitorias de una naturaleza, la humana, incapaz de rehuir su ineludible condición de animal superviviente y destructivo. Y todo ello, sin renunciar a un climax desasosegante y pesadillesco, puro y duro cine de serie B: vibrante, sorprendente, artesanal; cine de consumo de alto voltaje diseñado para gargantas, en fin, ávidas de buenas e ineludibles historias de ficción.

Apuntad este nombre: Neil Marshall. Algunos de los que me conocéis habéis leido/escuchado vaticinios similares en la persona de David Twohy que todavía están por cumplirse (aunque a mí siga pareciendo ciertamente reivindicable toda su filmografía). Con Neil Marshall no me equivocaré.

Apuntad esta película: The Descent. Un film de género ultraplanificado donde no sobra ni un sólo plano que, además, adquieren una significación especial en sucesivos visionados, dejando para el recuerdo indeleble el disfrute de la que es, con pocas dudas, la mejor película de terror del año. Una película acojonante. En todos los sentidos.

Lo más destacado: su final: un imposible climax de una hora de duración embebido de paredes que emanan efluvios sanguinolentos, altas dosis de desasosiego y tratamiento de pesadilla, culminado de manera harto inconvencional y arriesgado.

Lo menos destacado: que su apariencia formal y sinopsis den a entender que nos encontramos ante una cinta de consumo desposeída de alicientes paracinéfilos.

Calificación: 9

Visiones en formato tangible

Fin de semana de Hispacon, ahora transmutada en Ibercon para dar cabida a los colegas portugueses y, de paso, compartir gastos.

Al hilo de la misma, la pasada semana recibí el Visiones 2005 , la antología de narraciones de carácter anual que reúne alguno de los relatos inéditos más satisfactorios dentro del género (de Ciencia Ficción y Terror) compilados por un maestro de ceremonias y seleccionador invitado (por la AEFCFT ), este año, representado en la persona de Santi Eximeno, que tuvo por bien darle cabida a uno de mis cuentos más queridos.

Participado de algún error de imprenta importante pero comprensible, que lastra (o dota de un sentido especial) algún párrafo de varios relatos (todos relacionados con la aparición de textos en cursiva de ascendencia bastarda), su presencia en mis manos -e imagino en manos de todos los que participan de la compilación-, supone una recompensa edificante a nivel emocional que compensa, y de qué manera, el tiempo (siempre más de lo debido) empleado en la redacción de cada línea, párrafo, fragmento de esta colección de historias financiada con el afecto que profesamos unos pocos a la creación de fábulas de ficción que salgan de lo ordinario...

Y es que no hay nada como tocar letras aposentadas sobre celulosa para darse cuenta que el esfuerzo, tantas veces inane, de vez en cuando sirve para dar frutos, algún libro y nuevas y renovadas ganas por hacerlo mejor y superarse.

En fin, aun me quedan varios relatos que leer (ya me han dicho que he dejado lo mejor para el final: en especial María y los Mendigos de Alfredo Álamo), así que esperaré a tenerlo todo leído para emitir un juicio de opinión sobre la calidad global de la antología, si bien, a grosso modo, es cierto que el compilador, el infatigable Santiago Eximeno , ha reunido un buen número de historias con un claro y sugerente denominador común, la Muerte, tal y como el mismo advierte en el prólogo. También noto, quizá por lo anterior, menores dosis de heterodoxia que la aparecida en La ciudad de los Muertos y otros relatos (la otra compilación de la que participaba a principios de año); heterodoxia que se traslada, quizá sorprendemente, al plano formal.Globalización de carácter creativa de la que, sin embargo, tampoco sabe desmarcarse mi relato.

Algo que hay que apresurarse a subsanar con tiempo y riesgo.